¿dónde están las artistas? lola mora.

Que no queramos ver algo, no significa que no exista. Las artistas están aquí, y SIEMPRE ESTUVIERON, aun cuando la mayoría de los libros de historia del arte le hayan negado algunas líneas.
Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, conocida como Lola Mora, fue UNA DE LAS ESCULTORAS MÁS BRILLANTES y transgresoras de Argentina y DEL MUNDO. Nacida en 1866 en Tucumán, su vida fue una batalla constante contra los prejuicios y limitaciones impuestas a las mujeres de su época. Con una obra monumental, y un talento innegable, rompió con las normas sociales, desafió la moral de su tiempo y dejó un legado artístico inmortal.
Pero su vida no estuvo exenta de conflictos que la marcaron a ella y – obviamente- a su arte.
Hija de una familia acomodada, recibió una educación privilegiada en un momento en el que las mujeres estábamos RELEGADAS AL ÁMBITO DOMÉSTICO, donde una cosa era pintar en tu tiempo libre, y otra muy distinta era PRETENDER SER ARTISTA. No exageremos!

Desde pequeña, Lola Mora demostró una inteligencia y sensibilidad artística poco comunes, y su inclinación por el dibujo y la pintura la llevó a buscar formación artística, algo poco habitual en las jóvenes de la sociedad argentina del siglo XIX. Su familia la apoyó -algo más inusual aun-, y Lola Mora estudió en Tucumán y luego en la Academia de Bellas Artes de Buenos Aires. Pero su destino cambiaría drásticamente cuando, gracias a sus primeros trabajos, el gobierno argentino le otorgó una beca para perfeccionarse en Roma, la cuna de la escultura clásica. Allí, bajo la tutela de grandes maestros, Lola Mora se sumergió en la tradición del mármol y el bronce, alcanzando una destreza técnica que la colocó a la altura de los grandes escultores de la época.
Pero cuando regresó a Argentina, con su obra más emblemática, La Fuente de las Nereidas (1903), un encargo oficial, desató una CONTROVERSIA sin precedentes. La escultura, de inspiración mitológica, mostraba FIGURAS FEMENINAS DESNUDAS en una composición SENSUAL. La moral de la época, se enfocó más en los cuerpos desnudos de las esculturas que en la impecabilidad del trabajo, la complejidad de la obra, el movimiento que logra darle al mármol… Vamos, que se quedaron mirando lo obvio y ya no pudieron ver más allá; y la fuente fue considerada UN ESCÁNDALO.

Las críticas no se hicieron esperar: se la tildó de inmoral, atrevida y de no comportarse como "una dama". La obra fue RETIRADA DE SU UBICACIÓN ORIGINAL en Plaza de Mayo (plaza principal, frente a la catedral católica y la Casa de Gobierno) y trasladada a una ubicación menos relevante, donde permanece hasta hoy.
Lola Mora, lejos de dejarse intimidar, continuó con su trabajo, pero el conservadurismo de la sociedad argentina, ya habían dado su veredicto y decidido el rumbo de su carrera. El camino de Lola Mora a partir de aquí no fue fácil. En una época donde las mujeres tenían un ROL LIMITADO EN EL ARTE Y EN LA VIDA PÚBLICA, su sola presencia en los talleres de escultura —donde el mármol y el cincel eran dominios exclusivamente masculinos— fue motivo de DESPRECIO Y BURLA.
A pesar de su talento y de sus contactos en la política, sufrió boicots, retrasos en la ejecución de sus obras y el progresivo abandono de sus mecenas. La envidia y el machismo de la época la persiguieron incansablemente.
Las mujeres de esos tiempos, no organizaban marchas, estaban criando hijos, bordando servilletas y esforzándose por ser BUENAS NIÑAS tal como les enseñaron sus madres, para no convertirse en parias; y a la falta de apoyo se le sumó que la prensa de entonces la acusaba de ser una mujer DEMASIADO INDEPENDIENTE, demasiado AUDAZ y POCO FEMENINA. Como si una cosa tuviese algo que ver con la otra... Como si no se necesitara audacia para parir...
Aun así, ella siguió trabajando. Realizó monumentos a figuras históricas como Juan Bautista Alberdi y Nicolás Avellaneda, incursionó en la arquitectura y hasta en la ingeniería, con proyectos de túneles y canales en el norte argentino. Y, aunque su obra habla por sí misma, la sociedad no estaba lista para una mujer con tanta ambición.
Más allá de su carrera, la vida sentimental de Lola Mora también estuvo condicionada por la controversia y el dolor. Un romance en Italia que no funcionó, un matrimonio con un joven 18 años menor que ella, que nuevamente la puso en boca de todos, escandalizando aún más -si se podía- a sus contemporáneos, y que acabó en un divorcio cargado de resentimientos…
Lola Mora nunca volvió a casarse. Enfrentó la soledad con la misma determinación con la que esculpía sus obras. Sus últimos años estuvieron marcados por la decadencia económica y el olvido. El statu quo logró desplazarla del mundo del arte, y sus proyectos quedaron archivados.
Lola Mora fue apartada de los grandes encargos y reducida al silencio. Murió en 1936, en Jujuy, en la pobreza y casi olvidada. No obstante, SU LEGADO RESURGIÓ con el tiempo. Hoy es reconocida como una PIONERA DEL ARTE ARGENTINO, una mujer que rompió las normas, enfrentó el rechazo y dejó una huella imborrable en la historia del arte.
Sus esculturas han sido revalorizadas y, con el paso del tiempo, aunque aun no cambió el lugar de La fuente, la imagen de Lola Mora ha cambiado: de mujer escandalosa y controvertida, pasó a ser vista como un símbolo de la lucha feminista y del RECONOCIMIENTO DE LA MUJER EN EL ARTE.
Lola Mora fue mucho más que una escultora talentosa. Fue una rebelde en un mundo que la quiso silenciar, una mujer que desafió las normas y VIVIÓ CON UNA LIBERTAD INUSUAL PARA SU TIEMPO. Su vida estuvo llena de pasión, de luchas, de amores y desamores, pero por sobre todo, de un talento innegable que la colocó en la historia del arte al lado de los más grandes.
QUE NO QUERAMOS VER ALGO, NO SIGNIFICA QUE NO EXISTA. Tal vez, el conservadurismo argentino del mil novecientos no quiso ver a Lola Mora y la condenaron a la pobreza a pesar de su talento, pero ella sigue existiendo hasta el día de hoy, trascendiéndose a sí misma en su obra. En la obra que esa sociedad tanto se esforzó por rechazar.
Hoy, recordamos a una mujer que, con cincel y martillo, esculpió su nombre en la historia, SIN PEDIR PERMISO Y SIN RENDIRSE JAMÁS, y -sobre todo- sin pretender ser algo que no era, ni acomodarse para conformar a la sociedad.
Al recordar a Lola mora nos respondemos dónde están las artistas… ESTÁN EN SUS OBRAS!
Nos seguimos encontrando,
Alicia Gianfelici


